
En un giro clave para la investigación por presunto enriquecimiento ilícito, la Justicia citó a declarar a la escribana Adriana Nechevenko. La profesional actuó en la escritura del departamento de la calle Miró al 550, donde reside el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, junto a su familia, y deberá precisar los montos, fechas y pormenores de una operación inmobiliaria que despierta fuertes interrogantes.
El pedido, impulsado por un grupo de diputados, apunta a echar luz sobre el vertiginoso crecimiento patrimonial del funcionario. El foco está puesto en la compra de la unidad de Caballito en noviembre de 2025, apenas 14 días después de que Adorni asumiera la Jefatura de Gabinete.
El extraño crédito de las jubiladas
La operación se cerró por un total de USD 230.000. Lo llamativo es que Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, habrían accedido a una hipoteca no bancaria por USD 200.000 otorgada por las mismas vendedoras: dos mujeres de 64 y 72 años. Este financiamiento privado cubrió casi el 90% del valor del inmueble, una modalidad extremadamente inusual para el mercado actual.
Sumado a esto, las acreedoras —quienes habían comprado la propiedad apenas meses antes— negaron ante la prensa conocer al funcionario, lo que profundiza las dudas sobre el origen real de los fondos. La propiedad de casi 200 metros cuadrados representa un salto exponencial frente al departamento de 52 metros cuadrados en el que la familia vivía anteriormente en Parque Avellaneda.
Bajo la lupa judicial
La citación a Nechevenko no solo se limita a la unidad de Caballito. La Justicia también requiere precisiones sobre otra propiedad atribuida al matrimonio en el country Indio Cuá, en Capilla del Señor (Exaltación de la Cruz), registrada a nombre de Angeletti en noviembre de 2024.
Desde el entorno de Balcarce 50 aseguran que el funcionario está “firme en su cargo” y que sus bienes son fruto de 25 años de actividad en el sector privado. Sin embargo, la brecha entre el valor de mercado de la zona (una de las más exclusivas de Caballito) y el precio declarado de “mil y moneditas de dólares el metro cuadrado” mantiene la causa en plena ebullición judicial.