
Punta Marina, un pequeño pueblo en la región de Rávena, Italia, enfrenta una peculiar situación desde hace varias semanas: una notable invasión de pavos reales. Esta colonia ha crecido tanto en los últimos años que ha sido clasificada como invasiva, lo que ha llevado a los vecinos a organizar protestas en busca de soluciones, ya que no saben cómo convivir con ellos.
La policía provincial ha reportado que la población de pavos reales en el área oscila entre 100 y 120 ejemplares. Los residentes de esta comunidad de menos de 3000 habitantes se quejan de los daños que estos animales causan en sus jardines y del constante ruido que producen con sus graznidos, según informaron medios locales.
A pesar de ser aves visualmente impresionantes, los habitantes han manifestado dificultades para dormir debido a los ruidos que emiten al comunicarse entre ellos. Además, han reportado daños en los techos de sus casas, provocando filtraciones de agua y hasta daños en vehículos estacionados.
El municipio de Punta Marina ha decidido evaluar la situación, considerando la reubicación de los pavos reales por motivos de “decoro e higiene”. El Zoológico Safari Rávena, conocido por rescatar animales, se ha ofrecido a albergar a algunas de estas aves, pero ha solicitado que se les implante un microchip para su seguimiento y que se encarguen de su reubicación.
Las autoridades municipales han informado que están considerando estas propuestas y que, mientras tanto, llevarán a cabo un censo de la población de pavos reales con la ayuda de drones.
La presencia de pavos reales en Punta Marina se remonta a al menos 12 años. En 2014, se estimaba que había solo diez ejemplares, pero con el tiempo su número ha aumentado considerablemente. Durante el confinamiento por la pandemia de 2020, comenzaron a explorar más el pueblo, posándose en los techos y paseando por las calles.
La situación ha generado un nuevo tipo de turismo, ya que muchos visitantes llegan a Punta Marina solo para ver y fotografiar a los pavos reales. Esta situación es similar a la que se vive en Cariló, una localidad de la provincia de Buenos Aires, donde una colonia de aproximadamente 40 pavos reales se ha convertido en un ícono local.