La OMS alerta sobre el alto riesgo de ébola en África Central

BUNIA, República Democrática del Congo (AP) — La Organización Mundial de la Salud (OMS) comunicó el miércoles que el riesgo de expansión del virus del ébola en la República Democrática del Congo y Uganda es elevado a nivel nacional y regional, mientras que se considera bajo a nivel global.

Esta evaluación de riesgo se hizo pública en medio de la advertencia de la líder del equipo de la OMS en la República Democrática del Congo, quien indicó que el brote, que ha causado más de 130 muertes sospechosas, podría prolongarse por al menos dos meses más, a medida que se intensifican los esfuerzos de ayuda para detener la propagación.

La OMS ha declarado el brote de ébola como una emergencia de salud pública de interés internacional, lo que exige una respuesta coordinada. La entidad expresó su preocupación por la “magnitud y velocidad” del brote.

Los habitantes del este de Congo han reportado un aumento en los precios de mascarillas y desinfectantes a raíz del brote del tipo raro de ébola conocido como virus Bundibugyo. Este virus se propagó sin ser detectado durante semanas después de la primera muerte confirmada, mientras que las autoridades realizaban pruebas para otro tipo de ébola más común, que resultaron negativas, según informaron expertos en salud y trabajadores humanitarios. Actualmente, no existen medicamentos ni vacunas aprobados para el virus Bundibugyo.

Hasta el momento, se han confirmado 51 casos en las provincias de Ituri y Kivu del Norte, al norte de la República Democrática del Congo, además de dos casos en Uganda, según lo indicado por el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. También se reportan 139 muertes sospechosas y casi 600 casos sospechosos.

“Sabemos que la magnitud de la epidemia es mucho mayor”, afirmó. “Esperamos que esas cifras sigan aumentando”.

En Congo se esperan envíos desde Estados Unidos y Reino Unido de una vacuna experimental para distintos tipos de ébola, desarrollada por investigadores de Oxford, según lo comentó Jean-Jacques Muyembe, virólogo del Instituto Nacional de Investigación Biomédica. “Administraremos la vacuna y veremos quién desarrolla la enfermedad”, señaló.

Este de Congo sufre una inmensa falta de recursos

En Bunia, donde se registró la primera muerte conocida, las escuelas e iglesias permanecieron abiertas el miércoles, y algunos residentes llevaban mascarillas en la calle. Los vecinos informaron que los barbijos se han vuelto más difíciles de encontrar y que algunos desinfectantes que antes costaban 2.500 francos congoleños (alrededor de un dólar) ahora se venden por hasta 10.000 francos (4,4 dólares).

“Es realmente triste y doloroso porque ya hemos pasado por una crisis de seguridad, y ahora el ébola también está aquí”, manifestó Justin Ndasi, residente de Bunia. “Tenemos que protegernos para evitar esta epidemia”.

Trish Newport, gerente del programa de emergencias de Médicos Sin Fronteras, comunicó en redes sociales que su equipo en Bunia identificó posibles casos durante el fin de semana en el hospital Salama, que carece de sala de aislamiento. Intentaron trasladarlos a otro centro de salud en Bunia, pero sin éxito.

“El equipo llamó a otros centros de salud para ver si tenían (zonas de) aislamiento”, explicó. “Cada centro al que llamaron contestó que estaban ‘llenos de casos sospechosos. No tenemos espacio’. Esto da una idea de lo caótico que es todo ahora mismo”.

Varios factores complicaron la respuesta al virus

Expertos en salud señalaron que la detección tardía del virus y los grandes movimientos de población en las zonas afectadas, que ya estaban azotadas por una crisis humanitaria, complicaron la respuesta. Partes del este de la República Democrática del Congo están controladas por rebeldes armados, lo que dificulta el reparto de ayuda.

Congo indicó que la primera persona muerta por el virus se registró el 24 de abril en Bunia, pero la confirmación no llegó hasta semanas después. El cuerpo fue repatriado a la zona sanitaria de Mongbwalu, un área minera con una gran población.

“Eso hizo que el brote de ébola se agravara”, sostuvo el ministro congoleño de Salud, Samuel Roger Kamba.

La doctora Anne Ancia, jefa del equipo de la OMS en el país, afirmó que las autoridades aún no han identificado al “paciente cero”. Queda un largo camino por delante, afirmó, añadiendo que los recortes de financiamiento han tenido “un marcado efecto perjudicial en los actores humanitarios”.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró a reporteros el martes que el gobierno de Trump se volcará en los esfuerzos de respuesta al ébola, priorizando el financiamiento de 50 clínicas de emergencia en las zonas afectadas. Hasta ahora, Estados Unidos ha aportado 13 millones de dólares a la campaña, y Rubio indicó que esa cifra aumentaría.