
En un encuentro vibrante y lleno de alternativas tácticas, la Selección de Bélgica derrotó con autoridad por 4-1 a los Estados Unidos en el Estadio Seattle, consolidando sus aspiraciones y mostrando un enorme despliegue de jerarquía en los momentos justos. Lo hizo después de que Donald Trump haya pedido ayuda a la FIFA por Folarin Balogun.
El partido comenzó con una intensidad altísima. Los “Diablos Rojos” pegaron primero y de manera tempranera. Apenas a los 9 minutos de juego, tras una excelente habilitación colectiva, Charles De Ketelaere controló dentro del área y definió con frialdad para estampar el 1-0 parcial. El tanto obligó a los dirigidos por Mauricio Pochettino a adelantarse en el campo. El esfuerzo norteamericano dio sus frutos a los 31 minutos, cuando Malik Tillman capitalizó una jugada ofensiva para poner el empate 1-1 que encendía la ilusión del público local en Seattle.
Sin embargo, la paridad duró muy poco. Solo dos minutos después, a los 33, Bélgica contestó con una contra letal: nuevamente De Ketelaere se vistió de héroe para mandar el balón al fondo de la red tras una veloz transición, decretando el 2-1 con el que ambos equipos se retirarían al descanso.
En la segunda mitad, el trámite continuó siendo de ida y vuelta, pero el conjunto europeo supo administrar la ventaja con inteligencia. El ingreso de Hans Vanaken terminó de inclinar la balanza. A los 57 minutos, el propio Vanaken culminó una gran jugada colectiva para marcar el 3-1 que parecía sentenciar las acciones hasta que apareció Lukaku.
A partir de allí, los norteamericanos intentaron reaccionar con empuje, sufriendo además las amonestaciones de Weston McKennie y el propio Tillman por la impotencia ante el cerrojo defensivo belga. Con este resultado, Bélgica sella una victoria crucial que reconfigura el panorama y llena de confianza a su plantel de cara a los próximos desafíos del certamen.