
El respaldo del Fondo Monetario Internacional (FMI) a los gobiernos siempre es político, y eso quedará claro, una vez, más con la visita a la Argentina de su titular, Kristalina Georgieva, este lunes y martes. Durante su paso por el país, se esperan gestos de apoyo a Javier Milei pese al incumplimiento de metas clave en el programa con el organismo.
Fueron numerosos los encuentros de Milei y Luis Caputo con Georgieva en estos dos años y medio, pero hasta ahora siempre habían sido de visitante, ya sea durante viajes oficiales a Washington o aprovechando cumbres multilaterales. En cambio, aunque Argentina es el principal deudor del Fondo con un 34% de las acreencias del organismo, la búlgara nunca había visitado el país durante su gestión, que arrancó en 2019.
La última en venir había sido su antecesora, Christine Lagarde, para la Cumbre de Líderes del G20 en Buenos Aires de diciembre de 2018. Aunque para una visita “bilateral” de la francesa hay que retroceder algunos meses más: a fines de julio de ese año, apenas un mes y medio después de cerrarse el préstamo de 50.000 millones de dólares otorgado al gobierno de Mauricio Macri.
Georgieva estará en el país durante unas 48 horas. Este lunes al mediodía ofrecerá una conferencia de prensa junto a Caputo en el Ministerio de Economía, para luego reunirse con Milei en Casa Rosada y participar de una reunión con todo el Gabinete.
El martes, en tanto, se dirigirá a Neuquén para visitar Vaca Muerta. Durante su estadía también se reunirá con el titular del Banco Central, Santiago Bausili, y mantendrá encuentros con académicos, estudiantes y referentes del sector privado.
Evidentemente, la intención de la directora Gerente del FMI no es otra que respaldar políticamente a quizás el único gobierno que ha aplicado gustosamente y con creces el ajuste que el organismo solicita.
“La visita a la Argentina es más de relaciones públicas que de garantías. No hay que entenderla como de negociación, sino a un país que es el principal deudor pero que está aplicando un programa muy acorde con el FMI”, señaló al respecto Claudio Loser, ex director del Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI, en diálogo con El Destape.
Loser agregó que “si hay cabos sueltos (en cuanto a las metas del programa), Georgieva apoyará”, y que “la visita a Vaca Muerta refuerza estas ideas”. “Milei quiere mostrar en persona y Georgieva también que no solo se fijan en papeles y números”, resumió.
De modo similar, Daniel Marx, ex negociador de la deuda externa argentina y titular de la consultora Quantum Finanzas, consideró que la visita de Georgieva se debe, en parte, a que “Argentina es el mayor deudor del Fondo por lejos”.
Para el economista, “la revisión de las metas lo lleva el grupo que trata siempre con Argentina”, es decir, el staff técnico, y no Georgieva. Al contrario, remarcó, la titular del FMI se ocupa más bien de velar por “la continuación del mismo programa” y de que “su desarrollo va a ser normal”.
Por lo que, añadió Marx en diálogo con este medio, es esperable que el contenido de su charla con Milei sea más bien prospectivo, relacionado a “los desafíos que pueden existir en 2027” para lograr “menos vulnerabilidad” de la macroeconomía frente a las elecciones.
El problema de las metas incumplidas
Así, opinan los analistas, la visita de Georgieva dejará en segundo lugar el incumplimiento actual de al menos dos de las tres metas del acuerdo que Argentina cerró con el FMI en 2025.
La más evidente es la de la acumulación de reservas netas en el Banco Central. En mayo pasado, al aprobar la segundo revisión del acuerdo, el Fondo debió conceder su segundo waiver (o perdón parcial por el incumplimiento de alguna de las metas) debido a que el BCRA no logró acumular la cantidad de dólares necesarios.
En concreto, el informe oficial del FMI muestra que, en la fecha de corte de la meta del 31 de diciembre de 2025, Argentina había acumulado aproximadamente unos 10.500 millones de dólares en reservas menos que lo establecido en el programa.
De este modo, si el Gobierno logra cumplir la meta de reservas netas acumuladas para fines de junio pasado será no solo por la compra sostenida de divisas que el BCRA inició en enero pasado, sino también por la generosa flexibilización que concedió el Fondo, al permitirle a la entidad monetaria adquirir unos 11.800 millones de dólares menos.
Pero hay otra meta que también fue virtualmente incumplida: nada menos que la fiscal, el pilar del programa macroeconómico de Milei y Caputo. Para junio de 2026, el FMI pedía un superávit primario de 6,86 billones de pesos.
La consultora Outlier advirtió, en un reciente informe, que, pese a que el resultado oficial del primer semestre fue de un superávit de 7,33 billones de pesos, el programa del Fondo exige no contabilizar los “ingresos extraordinarios” (como, por ejemplo, los provenientes de privatizaciones). Y que, bajo este criterio, la cifra final es de un superávit de 6,3 billones de pesos, 0,36 billones por debajo de la meta.
Esto implica que, para cumplir la meta de todo 2026, “el segundo semestre debe generar más superávit primario que el primero, tornando el objetivo muy exigente”, alertó Outlier. Así, de las tres metas principales, la única que se mantiene en pie es la del financiamiento cero del BCRA al Tesoro.
Por supuesto que esto no es casualidad, sino consecuencia del ajuste. El principal factor de la caída en la recaudación es la baja del IVA, producto de la depresión del consumo. Las últimas cifras privadas, de la consultora Scentia, muestran que el consumo masivo cayó en junio por sexto mes consecutivo. Mientras que, para la CAME las ventas pymes crecieron 0,9% interanual el mes pasado, pero acumulando una baja del 2,5% en lo que va del año.
Pese a la baja de la inflación, los salarios reales privados registrados volvieron a caer en mayo, arrastrando siete bajas consecutivas en ocho meses. Si la situación no cambia para el segundo semestre, el cumplimiento de la meta del FMI seguirá estando en duda.