La “pistola en la cabeza” es llegar a fin de mes: cómo crece la deuda en los sectores populares

Al menos 6 de cada 10 familias de barrios populares tuvo que endeudarse para afrontar gastos corrientes. Mientras crece la mora, se expande un entramado financiero paralelo que sostiene la vida cotidiana ahí donde el ingreso ya no alcanza.

La deuda dejó de ser una herramienta para comprar un electrodoméstico o afrontar un gasto extraordinario y pasó a ser la forma de pagar la comida, los servicios, los medicamentos o simplemente llegar a fin de mes. En este escenario, mientras la mora se mantiene en niveles récord, un informe mostró que, para miles de hogares de barrios populares son las personas conocidas, los prestamistas y las aplicaciones los que conforman un entramado financiero “paralelo” que cada vez más sostiene la vida cotidiana, ahí donde el ingreso ya no alcanza.

“Nadie les puso una pistola en la cabeza”, sostuvo el presidente Javier Milei en una entrevista reciente, descartando alguna ayuda oficial a las familias que no pueden pagar sus deudas. Sin embargo, mientras para el jefe de Estado se trata de decisiones estrictamente individuales, los datos exhibieron, una vez más, otra realidad: cuando los ingresos dejan de alcanzar de manera estructural, la deuda deja de ser una decisión financiera excepcional y se convierte en un mecanismo para sostener la vida cotidiana.

El fenómeno no se limita a que existan más personas endeudadas. También cambia la forma en que se financian los hogares: crece la mora en el sistema formal y, al mismo tiempo, cobran mayor peso los familiares, los vecinos, los prestamistas barriales y las plataformas digitales: 6 de cada 10 hogares de barrios populares afirmó que tuvo que pedir plata prestada o tomar un crédito para afrontar necesidades cotidianas incluso después de haber recortado gastos y consumos diarios.

Cuando el ajuste ya no alcanza, aparece la deuda

Cuando los ingresos dejan de alcanzar en el día a día, para algunas familias la crisis implica pasar a depender de un sistema financiero “paralelo” que les permita sostener la reproducción cotidiana de los hogares. Mientras crece la deuda –y la mora- en el sistema formal, los hogares de sectores populares recurren cada vez más a un entramado financiero paralelo -familiares, vecinos, prestamistas del barrio y aplicaciones- para pagar comida, medicamentos, servicios o llegar a fin de mes.

Mientras la economía muestra una mejora de la actividad concentrada en unos pocos sectores, otros —en particular los intensivos en empleo— permanecen estancados o se retraen. En paralelo, aumentaron el desempleo, la informalidad y el cuentapropismo, una combinación que golpea especialmente a los jóvenes (7 de cada 10 ocupados menores de 29 años tiene un empleo informal, según datos oficiales). Un informe del Instituto Universitario CIAS advirtió que el 75% de los jóvenes consideró que la situación económica empeoró durante los últimos doce meses. La percepción no se limita a una evaluación general: seis de cada diez jóvenes señaló que en lo que va de 2026 sus hogares tuvieron que reducir el consumo o el gasto en algún rubro corriente.