
El proceso judicial contra Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en Estados Unidos ingresó en un período de receso luego de la primera audiencia realizada este lunes en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Manhattan, donde ambos se declararon inocentes de los cargos en su contra. La próxima cita judicial fue fijada para el 17 de marzo.
Tras la audiencia, que se extendió por unos 30 minutos, Maduro y Flores fueron formalmente notificados de las acusaciones y trasladados nuevamente al Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn, una cárcel federal de alta seguridad que aloja a imputados en causas de alta complejidad penal.
Durante la audiencia, Maduro negó los cargos y sostuvo que no es culpable de los delitos de narcotráfico y tráfico de armas que le imputa la justicia estadounidense. Su abogado defensor, Barry Pollack, informó que por el momento no solicitó la libertad bajo fianza, aunque aclaró que esa posibilidad podría evaluarse más adelante.
El próximo 17 de marzo, la pareja deberá presentarse nuevamente ante el juez Alvin Hellerstein, de 92 años, quien está a cargo del proceso. Durante la audiencia inicial, el magistrado interrumpió a Maduro cuando intentaba dar su versión de los hechos y afirmó que habrá un “momento y lugar” adecuados para exponerla.
Maduro fue capturado junto a su esposa en la madrugada del sábado, en el marco de un operativo que incluyó ataques aéreos contra objetivos en Venezuela. En Estados Unidos enfrenta cuatro cargos federales: conspiración de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer ese tipo de armas en apoyo de actividades criminales.
Algunas de las acusaciones prevén penas mínimas obligatorias de 20 años y máximas de cadena perpetua. Cilia Flores también está imputada por colaborar con organizaciones criminales calificadas como terroristas por Washington.
La defensa anticipó que intentará impugnar el proceso al considerar que la captura violó el derecho internacional y que Maduro gozaría de inmunidad por su condición de gobernante extranjero. Sin embargo, especialistas señalaron que este tipo de argumentos no suelen prosperar ante la Justicia estadounidense y recordaron antecedentes similares, como el caso del exdictador panameño Manuel Noriega.
De avanzar el proceso, Maduro será juzgado bajo el sistema legal de Estados Unidos y contará con los mismos derechos que cualquier persona acusada de un delito federal, incluido un juicio con jurado.