
Este viernes a partir de las 19 horas, Cabo Verde enfrentará a la Selección Argentina en busca de lograr un histórico batacazo en el Mundial 2026. El combinado africano, que ya se había convertido en sensación después de haber conseguido clasificarse por primera vez en su historia al certamen, dio la sorpresa en fase de grupos al pasar como segundo en una zona que compartió con España y Uruguay, dos grandes potencias en el fútbol internacional. En sus partidos, los dirigidos por Pedro Leitão “Bubista” Brito demostraron ser un equipo que, a pesar de sus limitaciones y errores, puede lastimar y generar peligro en el arco rival.
La carta de presentación de los ‘Tiburones Azules’ en el torneo fue un empate sin goles contra ‘La Roja’, uno de los máximos favoritos al título, que impresionó por el orden táctico que demostraron durante los 90 minutos. En la segunda fecha también igualó ante la ‘Celeste’ por 2 a 2, aprovechando dos errores de los futbolistas charrúas que lograron capitalizar en el resultado; otro 0 a 0 frente a Arabia Saudita (el rival con el que mostró su versión más ofensiva) lo metió en los 16vos de final con apenas tres unidades, pero ubicado como escolta de España en el Grupo H.
Así juega Cabo Verde, el país que buscará un milagro contra la Argentina de Lionel Scaloni
En el arco el titular indiscutido es Vozinha, quien a sus 40 años es uno de los referentes del plantel. Si bien demostró ser clave con algunas intervenciones importantes en el debut y tiene gran protagonismo en la salida con pelota, el veterano guardameta suele cometer errores al momento de salir a cortar lejos de los tres palos. Diney Borges y Roberto ‘Pico’ Lopes conforman la aguerrida dupla central, mientras que Sidny Cabral, de buena técnica individual y proyección en el ataque, ocupa el lateral izquierdo, y Steven Moreira hace lo propio por el derecho.
En sus tres encuentros, Cabo Verde jugó con una formación de 4-1-4-1, un esquema que le permite trabajar con cinco mediocampistas en la fase defensiva y mutar hacia un 4-3-3 (con dos internos y dos “extremos”) cuando ataca. El pivote central es Kevin Pina, que ha demostrado un interesante nivel de juego, acompañado por el número ’10’ Jamiro Monteiro y otro volante que alterna entre Telmo Arcanjo, Deroy Duarte o Laros Duarte.
En cuanto a los delanteros, otro “inamovible” dentro del planteo de Bubista es el capitán Ryan Mendes: extremo por derecha de 36 años y capitán, llegó al Mundial acusado de violación en Nueva Zelanda y se mantuvo en la nómina a pesar de la investigación en curso. En el sector izquierdo tuvieron minutos Jovane Cabral, Garry Rodrigues (uno de los jugadores más desequilibrantes y punzantes con los que cuenta el seleccionado africano) y Willy Semedo. El puesto de delantero centro lo disputan Livramento, héroe en la clasificación durante las Eliminatorias, y Benchimol; en esta posición, además, están Nuno Da Costa y Hélio Varela, dos recambios que lograron modificar el ritmo de los partidos con sus ingresos ante Uruguay y Arabia Saudita.
Para el duelo contra Argentina, es de esperarse que el cuadro caboverdiano realice un planteo similar al que tuvo contra el combinado charrúa y, principalmente, contra España: bloque defensivo bajo, líneas juntas y un enorme y voluntarioso sacrificio para ganar los duelos individuales. En ese sentido, se espera que repitan una vez más el 4-5-1 que mantuvieron a lo largo de toda la fase de grupos, con el objetivo de sostener el cero en su arco y aprovechar los errores forzados (y, sobre todo, los no forzados) para golpear de contraataque.
Así defiende Cabo Verde: 4-5-1 muy marcado, con Kevin Pina en el centro, los dos interiores a sus costados y los dos extremos acomodándose como volantes de forma provisoria.
Aún así, hay unos aspectos de su forma de jugar a tener en cuenta, los cuales la ‘Albiceleste’ podría explotar para torcer el encuentro a su favor. Principalmente, es fundamental entender por qué Cabo Verde elige esta manera de abordar los partidos, más allá de la lógica diferencia de nivel entre sus jugadores y, en este caso los argentinos; si bien a simple vista puede parecer un conjunto que “se mete atrás” y cede completamente la iniciativa, el elenco insular es consciente de sus limitaciones y, aunque aprovecha los pocos pasajes que tiene para desplegar su idea de juego “original”, entiende que puede lastimar mucho más cerrándose y saliendo en transición.
El equipo africano forma un bloque bajo en defensa al que, según el momento del partido y la necesidad del resultado, le ajusta la altura sobre el terreno de juego. La línea de cuatro defensores y la de cinco volantes son muy marcadas, aunque por momentos buscan sumar una línea más con Kevin Pina ubicado como “libre” entre los zagueros y el resto del mediocampo. Aquí puede encontrarse el primer defecto que Argentina puede “castigar”: los extremos que se convierten en volantes provisorios en este 4-5-1, más allá de su buen físico, tienen poca vocación defensiva y cometen más errores.
Este esquema tiene dos falencias con un mismo origen: la última línea defensiva sufre mucho las pelotas a la espalda. Incluso aunque se ubiquen cerca de su propio arco, ni los laterales ni los centrales tienen buen retroceso, por lo que los pases en profundidad y los cambios de banda (o los centros al segundo palo, dependiendo de la progresión del ataque) son recursos que lastiman a Cabo Verde. Es por este motivo que priorizan defenderse en pocos metros y no ceder muchos espacios que puedan ser atacados a la carrera por los rivales.
En algunas ocasiones, el conjunto elige presionar alto, aunque estos pasajes son pocos y dependen en gran parte de si se encuentran por debajo en el marcador. Esta presión es, por momentos, desordenada y a destiempo, pero también genera errores no forzados en el contrincante; otro aspecto importante de cómo juegan es que son muy efectivos para capitalizar estas equivocaciones, tal como sucedió en el segundo gol frente a Uruguay.
¿Cómo sale Cabo Verde con la pelota? Hay tres vías principales: a través de pelotazos largos de Vozinha a sus delanteros (la menos común, ya que los atacantes no se destacan por su juego aéreo), aprovechando la amplitud de los laterales en su última línea para soltar pases en profundidad por las bandas y con escapadas individuales. Este último es otra faceta a tener en cuenta para Scaloni y sus dirigidos: además de ser valientes a la hora de jugar con la pelota en los pies y buscar salir jugando (a pesar de que exista una presión) son buenos técnicamente (Monteiro y Rodrigues tienen gestos muy interesantes), entonces cualquier duelo ganado se puede convertir en una transición a su favor.
Cabral (lateral izquierdo) toma la pelota, Borges se ofrece como descarga hacia atrás y Vozinha, arquero, se perfila como alternativa para cambiar el sentido del juego; del otro lado, Moreira espera lo más abierto posible (no pegado a la línea, por si debe reaccionar ante una eventual pérdida). Por su parte, Kevin Pina se ofrece como alternativa por el medio al igual que Jamiro Monteiro. Cabo Verde no se complica pero sí arriesga en la salida con pelota, incluso a pesar de la presión rival.
Individualmente, Monteiro es un jugador a seguir: el número ’10’ es de lo mejor del mediocampo y una pieza clave en la construcción, para progresar con la pelota o para mostrarse como opción de pase si el rival ahoga la salida. Rodrigues y Sidny Cabral se caracterizan por su desborde y agilidad sobre el sector izquierdo, mientras que los delanteros Benchimol y Nuno Da Costa destacan por su juego de espaldas. Además, la dupla de zagueros centrales (particularmente Borges) es muy física y no teme salir al anticipo.
Qué se puede esperar del partido entre Cabo Verde y Argentina
Frente a un rival inferior en los papeles en su primer duelo a eliminación directa del Mundial 2026, Argentina deberá ser cautelosa. Cabo Verde cederá la posesión de la pelota y esperará a que la ‘Albiceleste’ tome la iniciativa pero se mantendrá al acecho; cualquier equivocación o desinteligencia, ya sea en una salida o en una presión alta, terminará en un ataque que buscará llegar con rapidez y vértigo al arco de Emiliano Martínez. La clave está en la paciencia: los dirigidos por Scaloni tendrán que mover la pelota de lado a lado hasta encontrar los huecos (que están ahí, solamente hay que saber leer los momentos) y mantener la concentración la mayor cantidad de tiempo posible para evitar una sorpresa que tuerza el desarrollo del encuentro.