El presidente de Estados Unidos no solo aplicó el recorte sino que también planteó separar la trivalente contra sarampión, paperas y rubéola. La Casa Blanca argumentó que busca alinear el esquema con estándares europeos y garantizar la libertad de elección de los padres.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suscribió una Orden Ejecutiva que dispone una reforma integral sobre el sistema de inmunización infantil, reduciendo a 11 las enfermedades contra las cuales el Estado recomienda vacunar a la totalidad de la población menor de edad. La medida marca un recorte sustancial frente a los 18 padecimientos que aconsejaban hasta ahora los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y exhorta a las administraciones estatales a adecuar sus marcos normativos escolares para ampliar las opciones de objeción y autonomía parental.
Este texto ofrece “recomendaciones de máximo nivel en vacunación infantil”, según indicaron desde el gobierno estadounidense, que sumó que las mismas “maximizan las opciones de los padres en materia de vacunación para sus hijos y alinean tres categorías de inmunizaciones infantiles con la evidencia científica y las mejores prácticas de países desarrollados similares”.
El nuevo esquema federal circunscribe el consenso obligatorio para todos los niños a los inoculantes contra sarampión, paperas, rubéola, difteria, tétanos, tos ferina, poliomielitis, Haemophilus influenzae tipo B, enfermedad neumocócica, virus del papiloma humano (VPH) y varicela. Paralelamente, las vacunas destinadas a combatir el virus respiratorio sincitial (VRS), meningococo A, B, C, W, Y, dengue y las dosis iniciales de hepatitis A y B quedaron supeditadas únicamente a poblaciones o grupos identificados como de alto riesgo. Para el público infantil general, las fórmulas contra COVID-19, la gripe estacional, rotavirus y las propias hepatitis A y B pasarán a regirse bajo el esquema de “decisión clínica compartida”, dejando la aplicación al criterio entre médicos y tutores.
Entre los puntos más controvertidos de la resolución, la Casa Blanca instó a fraccionar la vacuna trivalente MMR (sarampión, paperas y rubéola) en tres inyecciones individuales que deberán administrarse en consultas médicas independientes a fin de espaciar la frecuencia de administración. Desde el Gobierno fundamentaron la decisión sosteniendo que la evaluación científica concluyó que el calendario estadounidense triplicaba la cantidad de inyecciones aplicadas en naciones europeas de desarrollo similar, al tiempo que resaltaron la obligación de los Estados de garantizar exenciones religiosas y médicas sin restricciones constitucionales.
El decreto, alineado con las posturas del Departamento de Salud (HHS) bajo la órbita de Robert F. Kennedy Jr., proyecta abrir una dura batalla legal e industrial en el corto plazo. Diversas asociaciones pediátricas y expertos en epidemiología advirtieron sobre las dificultades logísticas que supone descontinuar dosis combinadas que carecen de formulaciones individuales masivas en el mercado actual, mientras que varios gobernadores demócratas adelantaron que mantendrán los requisitos de ingreso escolar vigentes en sus jurisdicciones, abriendo el camino para una fuerte judicialización en los tribunales federales.